Don Enrique Lodge, un Alojamiento Hideout ubicado propiamente en el corazón de la selva misionera, se hizo acreedor del Premio Revista Lugares en la codiciada categoría de "Posadas y Pequeños Hoteles". Esto ocurrió en la octava entrega de la premiación que, como cada año, pone en el tapete a los destacados del sector turístico.
Este año, que coincidió con el Vigésimo Aniversario de la revista, las otras categorías fueron: Museos, Hoteles de Lujo, Pequeñas Empresas y Guías de Aventura, Gourmet, Fincas & Estancias, Actividades y Personajes.
Don Enrique Lodge forma parte del elenco de Alojamientos Destacados de Antiqua Natura Argentina, cualidad que se fundamenta en las virtudes del establecimiento que lo hacen protagonista de la experiencia de viaje de sus huéspedes.
Un atento cuidado a la preservación de un medioambiente sensible cuya prosperidad depende básicamente de la actividad turística; una arquitectura generosa con el disfrute del entorno; una gastronomía gourmet basada en la huerta propia, y una agenda de actividades dispuesta para abordar en diferentes modalidades todo lo que la selva tiene por ofrecer, todo dibuja a las claras el valor del lugar.
Don Enrique Lodge, un Alojamiento Hideout ubicado propiamente en el corazón de la selva misionera, se hizo acreedor del Premio Revista Lugares en la codiciada categoría de "Posadas y Pequeños Hoteles". Esto ocurrió en la octava entrega de la premiación que, como cada año, pone en el tapete a los destacados del sector turístico.
Este año, que coincidió con el Vigésimo Aniversario de la revista, las otras categorías fueron: Museos, Hoteles de Lujo, Pequeñas Empresas y Guías de Aventura, Gourmet, Fincas & Estancias, Actividades y Personajes.
Don Enrique Lodge forma parte del elenco de Alojamientos Destacados de Antiqua Natura Argentina, cualidad que se fundamenta en las virtudes del establecimiento que lo hacen protagonista de la experiencia de viaje de sus huéspedes.
Un atento cuidado a la preservación de un medioambiente sensible cuya prosperidad depende básicamente de la actividad turística; una arquitectura generosa con el disfrute del entorno; una gastronomía gourmet basada en la huerta propia, y una agenda de actividades dispuesta para abordar en diferentes modalidades todo lo que la selva tiene por ofrecer, todo dibuja a las claras el valor del lugar.
Don Enrique Lodge
Don Enrique es un pequeño y muy íntimo lodge selvático ubicado en el Paraje La Bonita, sobre la margen sur de la Reserva de Biosfera Yabotí, muy cerca de la población de El Soberbio, donde la provincia argentina de Misiones se comunica con el Brasil a través de un pueblerino paso fronterizo.
Sus cabañas de madera y piedra tienen bajada a las tranquilas y transparentes aguas de arroyo Paraíso, cuyo nombre anticipa la verdadera naturaleza de este lugar. Es una experiencia incomparable tomar posición en este sorprendente alojamiento para ponerse en íntima relación con la selva.
Una acabada agenda de actividades hace posible tener diferentes vivencias para volver a casa con la sensación de haberlo vivido todo: paseos en bicicleta, travesías 4x4, navegación en caicos, gomones para recorrer el Paraíso, circuitos de trekking para desnudar recovecos secretos de la selva y excursiones a los saltos del Moconá.
Don Enrique Lodge se encuentra ubicado en la llamada región de los saltos y cascadas. Es posible llegar a las Cataratas del Iguazú transitando 290 kilómetros, pero uno de los platos fuertes de la propuesta es llegar en embarcación a los saltos del Moconá.
Ese es un accidente geográfico que maravilla a sus visitantes porque, a lo largo de tres kilómetros, el majestuoso río Uruguay se parte longitudinalmente provocando unas caídas de agua que se presentan ante los ojos como una verdadera puesta de escena natural.
Otro capítulo de una estadía en Don Enrique Lodge es inmiscuirse en la vida de la reserva Yabotí, que guarda 253 mil hectáreas de biodiversidad, incluyendo las que pertenecen al parque provincial de los Saltos del Moconá.
Don Enrique Lodge ofrece a sus huéspedes salir a recorrer esta espesura caminando con visitas guiadas o bien en 4x4, hasta llegar a la aldea guaraní Pindo Potí. Allí se podrá realizar una salida al monte junto a los nativos, aprendiendo sobre sus métodos de caza y otros sustentos de vida de un pueblo que lucha por mantener su identidad.
n mangrullo de 10 metros de altura denuncia que la actividad de avistaje de aves es fundamental en Don Enrique Lodge. Es de tener en cuenta que la selva es muy prolífera en materia de avifauna, pero también de difícil acceso para la observación.
En tal caso bien vienen unas buenas instalaciones que permitan un cómodo reposo para esperar, tranquilo, la presencia de las aves. Las circuitos en trekking y los paseos embarcados por el río, cuyas aguas transcurren entre una selva en galería, facilitan, y en mucho, esta apasionante actividad, aún para los menos entendidos.
Don Enrique Lodge dispone unas hermosas cabañas para el alojamiento, separadas unas de otras con la debida distancias necesaria para proteger la intimidad. Y no sólo eso.
La arquitectura, de aspecto rústico y sensual, es permeable a la belleza natural que viene del entorno inmediato. Ventanas que se topan con la espesura de la selva, galerías con deks volados al río y hamacas dispuestas para el descanso y la contemplación, hogar a leña, sillones y baños con grandes ventanales.
Luego vienen los detalles: fanales para alumbrar con velas, mesas dispuestas para un desayuno tranquilo, pisos de maderas lustradas, tejidos de cuidada coloración, muebles con corteza de árbol, cortinados, y una atención privilegiada.
El buen gusto prima ante los lujos. Tal parece que, a manos de los descendientes de don Enrique Castaing, se ha logrado valorar la calidez y una decoración que apunta más a la intimidad, el detalle bien puesto y la armonía.
Piedra y madera, aromas, texturas, nada sale de una sinfonía bien lograda, como inspirada en el paisaje, algo que se reitera en el house donde se sirve una exquisita gastronomía provista en la huerta que es propia.
Desayunos con zumos exprimidos, dulces caseros y frutas frescas, cenas tranquilas que avanzan hasta la noche madura y una matera donde disfrutar el calor de la llama, la buena compañía y la amena conversación.
Sosiego, aventura, relax. Un mundo de sensaciones. Un deleite para la vida.
Para más info:
Don Enrique Lodge en Hideout Argentina
Don Enrique Lodge en Antiqua Natura Argentina
A 29 kilómetros de la localidad de Comandante Luis Piedra Buena y muy cerca del río Santa Cruz, Hostería Estancia Monte León recibe al viajero en una preciosa casona de estilo patagónico, con ambiente cálido y hospitalario.
Allí pueden aprovecharse oportunidades de pesca de trucha steelhead en el río Santa Cruz , visitar una pingüinera con 70 mil parejas nidificantes; explorar fósiles con millones de años; investigar testimonios de una cultura milenaria; practicar birdwatching y conocer acerca de la historia de una típica estancia patagónica convertida en parque nacional.
Este Alojamiento Destacado por Antiqua Natura en Argentina está en el Parque Nacional Costero Monte León, una geografía bordeada por el Atlántico Sur, al este, y la Cordillera de Los Andes, al oeste; entre rutas que conectan al Glaciar Perito Moreno, Cabo Vírgenes y el Estrecho de Magallanes.
Alta Hospitalidad en Patagonia
Con aires que remiten a la Gran Bretaña rural y elegante simplicidad, Monte León dispone de amplias habitaciones, todas perfectamente calefaccionadas y decoradas con simple y muy buen gusto.
Un acogedor living-room es el corazón de esta casona integrada, además, por un luminoso "drawing room", una amplia cocina, un salón comedor, una sala de estar con chimenea, dos grandes baños con bañera y un escritorio.
Perfectamente reciclada sin perder su originalidad de principios del S. XX, la hostería ofrece permanentes momentos de relax y confort. Se dice que su biblioteca es la más completa a la hora de buscar textos sobre Patagonia. Cualquier viajero enriquecerá su experiencia si dedica un tiempo a la lectura acerca de historia y naturaleza del lugar.
La gastronomía casera y refinada es un placer siempre presente en Monte León. Los productos frescos de la huerta llegan a la mesa trabajados con técnica, sabiduría, y extraordinaria presentación deleitando la vista y el paladar. Pastas caseras, cordero con ciruelas y jalea de manzana y menta, flanes y guindas en almíbar cosechadas de un cercano bosque de wild cherries son apenas un pincelazo de la obra de arte que es la cocina orgánica de la hostería.
La Patagonia Austral al alcance de tu mano
Estancia Monte León tiene un entorno privilegiado: el primer Parque Nacional Costero de Argentina, con 60 mil hectáreas de estepa y 40 kilómetros de costa. El litoral marítimo queda al alcance de la mano. Islas, acantilados y bahías conforman un escenario naturalmente bello y cautivante. Frecuentemente pueden avistarse lobos marinos de un pelo, y a pocos kilómetros, está una de las pingüineras más grandes de Argentina.
Este es un lugar especial para los amantes de la flora y la fauna. A los mamíferos, como lobos y zorros esteparios, e invertebrados que pueden verse, hay que sumarle una increíble cantidad de aves: gaviotas, cisnes, halcones, martinetas, calandrias, águilas, ñandúes, canasteros, bandurrias, cauquenes, petreles y cormoranes.
Si bien desde Monte León se pueden conocer bellezas como el Glaciar Perito Moreno (250 km. por la R.9), la Reserva Península de San Julián, la Isla Pavón, del Río Santa Cruz, y Cabo Vírgenes, desde donde puede divisarse el Estrecho de Magallanes y Tierra del Fuego, en las inmediaciones mismas de la hostería hay mucho por recorrer.
La riqueza cultural también está presente en este lugar habitado originariamente por el pueblo Chonque, aborígenes cazadores-recolectores que supieron desarrollar eficaces técnicas para sobrevivir a las inclemencias de la Patagonia. Se ha comprobado que el área de Monte León ha albergado a distintos grupos humanos desde hace no menos de 8.000 años.
Al bajar la marea pueden observarse restos fósiles de cangrejos, ostras y bivalvos de hace millones de años, como así también de grandes mamíferos pleistocénicos. Es probable que los primeros habitantes humanos del área hayan convivido con armadillos y perezosos gigantes.
Caminar en la playa con marea baja y llegar a la isla acantilada de enfrente es también un programa. Un viaje completo. Una experiencia en la vida.
Para más información:
Hostería Monte León en Antiqua Natura Argentina
En las orillas de la laguna Paraná, en las entrañas mismas de los esteros del Ibera, atendida por una autóctona familia de isleños y decorada con un acierto estilístico increíble, Estancia San Alonso, abre las puertas de una aventura digna para los más experimentados viajeros del mundo.

Los esteros del Iberá pueden disfrutarse también desde adentro.

La casa presenta una cuidada decoración que recrea ambientes acogedores y confortables. Se ofrece pensión completa a base de comidas de elaboración casera y excelente variedad de vinos. Facilitando la provisión y la fertilidad de la tierra, allí se cultiva una huerta con productos siempre frescos y de estación.
No hace falta prestar mucha atención para oír los sonidos que llegan desde la lejanía de la laguna Paraná. Basta tomar una bocanada de aire, y si se quiere confirmar la presencia, sólo abrir la ventana y asomar al bosque de lapachos y timboes nativos. Sólo falta poner un pie afuera y seguir la experiencia.




