Don Enrique Lodge se llevó el Premio Lugares 2010 en la Categoría de Posadas y Pequeños Hoteles


Gustavo Castaing, creador de Don Enrique Lodge, recibe el premio Lugares.

Don Enrique Lodge, un Alojamiento Hideout ubicado propiamente en el corazón de la selva misionera, se hizo acreedor del Premio Revista Lugares en la codiciada categoría de "Posadas y Pequeños Hoteles". Esto ocurrió en la octava entrega de la premiación que, como cada año, pone en el tapete a los destacados del sector turístico.

Este año, que coincidió con el Vigésimo Aniversario de la revista, las otras categorías fueron: Museos, Hoteles de Lujo, Pequeñas Empresas y Guías de Aventura, Gourmet, Fincas & Estancias, Actividades y Personajes.

Don Enrique Lodge forma parte del elenco de Alojamientos Destacados de Antiqua Natura Argentina, cualidad que se fundamenta en las virtudes del establecimiento que lo hacen protagonista de la experiencia de viaje de sus huéspedes.

Un atento cuidado a la preservación de un medioambiente sensible cuya prosperidad depende básicamente de la actividad turística; una arquitectura generosa con el disfrute del entorno; una gastronomía gourmet basada en la huerta propia, y una agenda de actividades dispuesta para abordar en diferentes modalidades todo lo que la selva tiene por ofrecer, todo dibuja a las claras el valor del lugar.


Bachi Scheffler, Rosa y Gustavo Castaing, de Don Enrique Lodge.

Don Enrique Lodge, un Alojamiento Hideout ubicado propiamente en el corazón de la selva misionera, se hizo acreedor del Premio Revista Lugares en la codiciada categoría de "Posadas y Pequeños Hoteles". Esto ocurrió en la octava entrega de la premiación que, como cada año, pone en el tapete a los destacados del sector turístico.

Este año, que coincidió con el Vigésimo Aniversario de la revista, las otras categorías fueron: Museos, Hoteles de Lujo, Pequeñas Empresas y Guías de Aventura, Gourmet, Fincas & Estancias, Actividades y Personajes.

Don Enrique Lodge forma parte del elenco de Alojamientos Destacados de Antiqua Natura Argentina, cualidad que se fundamenta en las virtudes del establecimiento que lo hacen protagonista de la experiencia de viaje de sus huéspedes.


Un atento cuidado a la preservación de un medioambiente sensible cuya prosperidad depende básicamente de la actividad turística; una arquitectura generosa con el disfrute del entorno; una gastronomía gourmet basada en la huerta propia, y una agenda de actividades dispuesta para abordar en diferentes modalidades todo lo que la selva tiene por ofrecer, todo dibuja a las claras el valor del lugar.

Don Enrique Lodge

Don Enrique es un pequeño y muy íntimo lodge selvático ubicado en el Paraje La Bonita, sobre la margen sur de la Reserva de Biosfera Yabotí, muy cerca de la población de El Soberbio, donde la provincia argentina de Misiones se comunica con el Brasil a través de un pueblerino paso fronterizo.

Sus cabañas de madera y piedra tienen bajada a las tranquilas y transparentes aguas de arroyo Paraíso, cuyo nombre anticipa la verdadera naturaleza de este lugar. Es una experiencia incomparable tomar posición en este sorprendente alojamiento para ponerse en íntima relación con la selva.


Una acabada agenda de actividades hace posible tener diferentes vivencias para volver a casa con la sensación de haberlo vivido todo: paseos en bicicleta, travesías 4x4, navegación en caicos, gomones para recorrer el Paraíso, circuitos de trekking para desnudar recovecos secretos de la selva y excursiones a los saltos del Moconá.

Don Enrique Lodge se encuentra ubicado en la llamada región de los saltos y cascadas. Es posible llegar a las Cataratas del Iguazú transitando 290 kilómetros, pero uno de los platos fuertes de la propuesta es llegar en embarcación a los saltos del Moconá.

Ese es un accidente geográfico que maravilla a sus visitantes porque, a lo largo de tres kilómetros, el majestuoso río Uruguay se parte longitudinalmente provocando unas caídas de agua que se presentan ante los ojos como una verdadera puesta de escena natural.


Otro capítulo de una estadía en Don Enrique Lodge es inmiscuirse en la vida de la reserva Yabotí, que guarda 253 mil hectáreas de biodiversidad, incluyendo las que pertenecen al parque provincial de los Saltos del Moconá.

Don Enrique Lodge ofrece a sus huéspedes salir a recorrer esta espesura caminando con visitas guiadas o bien en 4x4, hasta llegar a la aldea guaraní Pindo Potí. Allí se podrá realizar una salida al monte junto a los nativos, aprendiendo sobre sus métodos de caza y otros sustentos de vida de un pueblo que lucha por mantener su identidad.

n mangrullo de 10 metros de altura denuncia que la actividad de avistaje de aves es fundamental en Don Enrique Lodge. Es de tener en cuenta que la selva es muy prolífera en materia de avifauna, pero también de difícil acceso para la observación.

En tal caso bien vienen unas buenas instalaciones que permitan un cómodo reposo para esperar, tranquilo, la presencia de las aves. Las circuitos en trekking y los paseos embarcados por el río, cuyas aguas transcurren entre una selva en galería, facilitan, y en mucho, esta apasionante actividad, aún para los menos entendidos.

Don Enrique Lodge dispone unas hermosas cabañas para el alojamiento, separadas unas de otras con la debida distancias necesaria para proteger la intimidad. Y no sólo eso.

La arquitectura, de aspecto rústico y sensual, es permeable a la belleza natural que viene del entorno inmediato. Ventanas que se topan con la espesura de la selva, galerías con deks volados al río y hamacas dispuestas para el descanso y la contemplación, hogar a leña, sillones y baños con grandes ventanales.


Luego vienen los detalles: fanales para alumbrar con velas, mesas dispuestas para un desayuno tranquilo, pisos de maderas lustradas, tejidos de cuidada coloración, muebles con corteza de árbol, cortinados, y una atención privilegiada.

El buen gusto prima ante los lujos. Tal parece que, a manos de los descendientes de don Enrique Castaing, se ha logrado valorar la calidez y una decoración que apunta más a la intimidad, el detalle bien puesto y la armonía.

Piedra y madera, aromas, texturas, nada sale de una sinfonía bien lograda, como inspirada en el paisaje, algo que se reitera en el house donde se sirve una exquisita gastronomía provista en la huerta que es propia.

Desayunos con zumos exprimidos, dulces caseros y frutas frescas, cenas tranquilas que avanzan hasta la noche madura y una matera donde disfrutar el calor de la llama, la buena compañía y la amena conversación.

Sosiego, aventura, relax. Un mundo de sensaciones. Un deleite para la vida.

Para más info:

Don Enrique Lodge en Hideout Argentina

Don Enrique Lodge en Antiqua Natura Argentina